Situadas cara al mar, observan la línea del horizonte
que lleva a mundos aún más insospechados de
lo que su imaginación pueda abarcar.
Y al mismo tiempo, por un instante, esquivan la cotidiana
realidad del sentido de la soledad compartida por cuantos
instalados están en esa otra línea simbólica del ciclo vital
de la existencia.
Probablemente la señora mayor de la foto nunca antes
había tenido la suerte de ver la mar tan cerca.
Tal vez esta era "la primera vez" que sus ya torpes pasos
sentían hundirse en aquella avenida hecha de arena.
Nunca antes había notado en la cara la brisa que arrastra la
dura cuota de salitre atravesado.
Y todas estas sensaciones nuevas, venían de la mano de una
abnegada acompañante que decidió un buen día dedicar su
vida a servir y cuidar a aquellos que requieren de tales menesteres.
Los mayores y los necesitados son también esos versículos del
Evangelio a los que nunca hay que "olvidar",
y que tan a menudo miramos de soslayo.
Esta labor social de incalculable valor es uno de los
principales exponentes de fraternidad cristiana.
Y sin su dedicación en exclusiva, esa parcela de la
sociedad en sí misma adolecería del mínimo sentido
de la convivencia humana y se vería abocada a la
ruina moral de su existencia vital.
PACO RODRIGUEZ
que lleva a mundos aún más insospechados de
lo que su imaginación pueda abarcar.
Y al mismo tiempo, por un instante, esquivan la cotidiana
realidad del sentido de la soledad compartida por cuantos
instalados están en esa otra línea simbólica del ciclo vital
de la existencia.
Probablemente la señora mayor de la foto nunca antes
había tenido la suerte de ver la mar tan cerca.
Tal vez esta era "la primera vez" que sus ya torpes pasos
sentían hundirse en aquella avenida hecha de arena.
Nunca antes había notado en la cara la brisa que arrastra la
dura cuota de salitre atravesado.
Y todas estas sensaciones nuevas, venían de la mano de una
abnegada acompañante que decidió un buen día dedicar su
vida a servir y cuidar a aquellos que requieren de tales menesteres.
Los mayores y los necesitados son también esos versículos del
Evangelio a los que nunca hay que "olvidar",
y que tan a menudo miramos de soslayo.
Esta labor social de incalculable valor es uno de los
principales exponentes de fraternidad cristiana.
Y sin su dedicación en exclusiva, esa parcela de la
sociedad en sí misma adolecería del mínimo sentido
de la convivencia humana y se vería abocada a la
ruina moral de su existencia vital.
PACO RODRIGUEZ
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